La Embajada de la República de Corea en Colombia, la Fundación Korea, la Asociación de Amigos de la Cultura Coreana, con el apoyo del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, invitan al Ciclo de Cine Koreano, que se llevará a cabo el día viernes 11 de agosto de 2017.

Bucaramanga es una de las cinco ciudades del país escogidas para presentar este Ciclo de Cine Coreano, que tiene como objetivo difundir el conocimiento de la cultura de ese país en Colombia.

Las dos películas que se podrán ver en la Sala de Conferencias Rodolfo González García de la Biblioteca Pública Municipal Gabriel Turbay, con entrada libre, son:

  • 9:00 am – Mi Amor, Mi Esposa: Director: Lim Charn-sang – Género: Comedia romántica – Duración: 111 minutos

Sinopsis: Una reinterpretación del clásico de 1990, “Mi amor, mi esposa” explora la relación de una pareja recién casada. Young-min y Mi-young deciden casarse tras cuatro años de profundo enamoramiento. Al poco tiempo de celebrarse la boda, ellos se dan cuenta de que la realidad es muy diferente a sus expectativas; el matrimonio consiste en aprender a convivir con los pequeños malentendidos y fricciones del día a día.

Un esposo inmaduro que no escucha a su esposa; una mujer persistente que continúa molestando a su marido. Bajo esta dinámica, surgen dudas acerca de si fue buena idea casarse y de por qué es tan difícil la convivencia si se aman tanto. Una historia sobre el matrimonio que va mucho más allá de la boda soñada.

  • 2:30 pm – Duresori: Director: Cho Chung Rae – Género: Drama, música – Duración: 108 minutos

Sinopsis: Basada en una historia real, filmada a modo de documental.

Seul-ki y Areum son dos talentosas estudiantes del Colegio Nacional de Artes Tradicionales que, como otros adolescentes, están estresadas preparando su examen para entrar a la universidad. En sus últimas vacaciones de verano, son obligadas a unirse al coro con otros estudiantes.

El profesor Ham, quien estudió música clásica occidental, intenta combinar el canto tradicional coreano con las armonías occidentales. Sin embargo, las estudiantes son reacias a aprender los acordes y no entienden por qué tienen que cantar en un coro, ya que esto nunca ocurre en la música coreana. Cuando las alumnas empiezan lentamente a aceptar la idea, el colegio decide repentinamente cancelar el concierto.